Archivo de la categoría: Cine

Titanic (1953) | Cine estadounidense | Dirección: Jean Negulesco

En esta película Barbara Stanwyck es la sufrida esposa de un rico hombre que ha comenzado a llevar una vida de libertinaje por toda Europa, en un intento de salvar a sus dos hijos aborda el Titanic con ellos con rumbo al medio-oeste norte-americano a la granja donde se crió, con lo que espera poder escapar de ese marido libertino que está arrastrando a su hija mayor por el mismo camino de perdición y que tarde o temprano hará lo mismo con el hijo pequeño que adora a su padre. Sin embargo, el marido logra abordar el barco comprándole un boleto de tercera a un padre de familia numerosa que ve en su ofrecimiento el dinero necesario para no llegar a su nueva vida desprovisto de todo. Es durante el viaje que la esposa revela que ese hijo varón que ambos aman en realidad no es del esposo, pero el Titanic choca con el iceberg y todo cambia, el esposo egoísta solo piensa en salvar a su familia y también a la familia de tercera con quien subió, la esposa ve por primera vez una esperanza para el matrimonio de ambos pero la tragedia sacude al Titanic cuando el hijo se niega a abandonar al padre que adora y cede su asiento a una anciana. La película termina con padre e hijo abrazados y en un bote la madre y la hija, también abrazadas, ven hundirse el barco. (Wikipedia)

Ficha técnica:

DirecciónJean Negulesco
ProducciónCharles Brackett
GuiónCharles Brackett
Walter Reisch
Richard L. Breen
MúsicaSol Kaplan
FotografíaJoseph MacDonald
MontajeLouis R. Loeffler
VestuarioDorothy Jeakins
ProtagonistasClifton Webb
Barbara Stanwyck
Robert Wagner
Audrey Dalton
Thelma Ritter
Brian Aherne
Richard Basehart
Allyn Joslyn
James Todd
Frances Bergen
William Johnstone
Christopher Severn
James O’Hara
Charles B. Fitzsimons
Barry Bernard

El vídeo forma parte de la videoteca de Ediciones Letras en Rebeldía y no es con fines de lucro. Estará disponible 15 días en línea y su reproducción se realiza con el objetivo de ofrecer una alternativa de cine-arte a nuestros lectores.

Algunas reflexiones en torno a ‘Arcadia’, una película de Costa-Gavras | Santiago Ibarra

Arcadia es una película de crítica social del cineasta greco-francés Costa-Gavras, estrenada el año 2005 y protagonizada, entre otros, por el actor español José García, en el papel de Bruno, y por los actores franceses Karin Viard, en el papel de Marlene (esposa de Bruno), y los en ese entonces todavía adolescentes Geordy Monfils y Christa Theret, quienes representan a los hijos de Bruno y Marlene, como Maxime y Betty, respectivamente.

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El lugar sin límites (1977) | Cine mexicano | Dirección: Arturo Ripstein

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Basada en la novela del escritor chileno José Donoso, El lugar sin límites (1977) de Arturo Ripstein, es una de las obras fílmicas más representativas del cine mexicano de los años setenta.

Manuela, un travesti, vive en pueblo miserable; la vida nocturna se realiza en el prostíbulo donde ella y su hija (La japonesita), una joven prostituta, son la parte medular. Las pasiones surgirán cuando Pancho regresa al pueblo; él, hombre varonil (machista) se debate entre su cariño y atracción por La japonesita, y sus deseos y dominación sexual por Manuela.

Producida por Conacine, con guiones de José Emilio Pacheco, Arturo Ripstein, Manuel Puig y el mismo José Donoso, El lugar sin límites obtuvo cuatro premios Ariel (1977) y el Premio Especial del Jurado del Festival de San Sebastián (1978).

Este vídeo se comparte como una alternativa cultural del séptimo arte para nuestros lectores y es sin fines de lucro. No monetizamos ni obtenemos ganancias por su difusión. Recomendamos adquirir el vídeo original.

Fresa y chocolate (1993) | Cine cubano | Codirectores: Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tobío

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Considerada como una película pilar de temas sobre la homosexualidad, Fresa y chocolate (1993) se basa en las vidas de tres personajes que mantienen una intensa y conmovedora relación de amistad, en medio de prejuicios e incomprensiones sobre la homosexualidad en Cuba. El filme se centra en el papel de David, un universitario miembro de la Juventud Comunista cuyos valores se ponen en cuestión al hacerse amigo de Diego, un artista homosexual, que entra en contradicción con el sistema establecido. En medio, se cruza la vecina de Diego, una mujer madura y agobiada por la soledad. Seguir leyendo Fresa y chocolate (1993) | Cine cubano | Codirectores: Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tobío

Guerra al cine: Censura y persecución por documentar una masacre | María Landi

La llamada «única democracia de Oriente Medio» lleva 18 años de hostigamiento a un documentalista palestino. Su delito: atreverse a mostrar los crímenes cometidos en el campo de refugiados de Yenín.

En marzo y abril de 2002, en el momento más álgido de la represión contra la segunda intifada, el Ejército israelí invadió las principales ciudades palestinas, incluyendo Yenín. La operación se llamó –en un típico ejemplo de tergiversación– Escudo Defensivo. Después de bloquear el acceso al lugar, el 3 de abril las fuerzas de ocupación entraron en el campo de refugiados con tanques, fuerzas especiales, unidades de comando y varias brigadas de reservistas; además, lo bombardearon por aire y tierra.

Cientos de milicianos palestinos lucharon agónicamente, armados sólo con rifles semiautomáticos y rudimentarios conocimientos de guerra de guerrillas. Veintitrés soldados israelíes murieron en el ataque y, de acuerdo con Human Rights Watch, al menos 52 habitantes del campo fueron asesinados por el Ejército, que usó a civiles como escudos humanos y llevó adelante ejecuciones extrajudiciales. La destrucción fue casi total; los hogares de las personas refugiadas tuvieron que ser reconstruidos enteramente con ayuda internacional. Israel exigió, eso sí, que el ancho de los nuevos callejones permitiera el paso de sus tanques en una eventual invasión futura.

Algunos lectores recordarán los llamados internacionales desesperados que por aquel entonces se realizaron para que Israel permitiera a periodistas, observadores de Derechos Humanos y personal médico entrar al mujaiam de Yenín. Cuando por fin se levantó el sitio, uno de los que fue a documentar la destrucción fue el actor y cineasta Mohammad Bakri. En su documental Jenin, Jenin, Bakri eligió la perspectiva de un joven mudo, habitante del campo, que corre silenciosamente entre los escombros para mostrar dónde los soldados israelíes ejecutaron a sus vecinos y dónde las excavadoras derrumbaron las casas, a veces encima de sus habitantes. Como anotaba en agosto, en su blog Jonathan Cook, periodista británico residente en Cisjordania, es fácil deducir el significado de esa elección: cuando se trata de su propia historia, al pueblo palestino se le niega la voz; es un testigo silencioso de su propio sufrimiento y abuso.

Bakri ha enfrentado, desde el estreno de su documental, interminables batallas en los tribunales israelíes, donde se lo acusa de difamar a los soldados que llevaron a cabo el ataque. Y ha pagado un altísimo precio personal y profesional: amenazas de muerte en las que se lo califica de nazi, aislamiento, pérdida de contratos y un sinfín de facturas legales que lo han llevado casi a la bancarrota. La semana pasada, un tribunal israelí del distrito de Lod ha dictaminado que la película no puede volver a ser proyectada en el país y que todas las copias existentes deben ser destruidas. Más aún: su director debe pagar 15.500 dólares por gastos legales y 55 mil dólares de «indemnización» a Nissim Magnaji, el oficial israelí demandante, quien participó en la masacre y aparece en la película durante cinco segundos. Magnaji es apenas uno de los varios soldados involucrados en la invasión de Yenín que lleva años de demandas contra Bakri. Ahora, tras la apelación de la defensa, el caso espera el fallo de la Suprema Corte de Israel.

«Un nervio abierto»

Todo lo que hace Bakri en su documental es mostrar imágenes de soldados israelíes, tanques y vehículos blindados, de habitantes del campo siendo arrestados y de la desolación general tras el ataque; en ningún momento hace él una acusación explícita: las únicas voces que escuchamos son las de los sobrevivientes.

En un artículo del 15 de enero en Mint Press News, el escritor y activista israelí Miko Peled señalaba: «Cometer crímenes de guerra de todo tipo es una tradición muy arraigada en el Ejército israelí. Se remonta a los primeros días de la era preestatal, cuando en 1948 las milicias sionistas se convirtieron en un ejército organizado en medio de una campaña de limpieza étnica de Palestina […]. Por eso hay tanta oposición a la película y al propio Bakri: tocó un nervio abierto y, dado que es un palestino ciudadano de Israel, también es un nombre muy conocido entre los israelíes, que están furiosos con él».

Peled recordaba también una entrevista –publicada el 31 de mayo de 2002 en el diario israelí Yediot Ajronot– que el periodista Tsadok Yehezkeli realizó a Moshe Nissim, apodado el Oso Kurdo y conductor de un bulldozer del Ejército; el soldado se hizo famoso durante la invasión del campo por haber manejado esa máquina durante 75 horas seguidas, durante las cuales destruyó casas sin preocuparse en lo más mínimo, así lo dijo, de si estaban o no habitadas. Algunas de sus afirmaciones en la entrevista, que circularon ampliamente hace 18 años: «Poco me importa el área de 100 por 100 metros que aplasté [el centro del campo], en lo que a mí concierne, les dejé un estadio de fútbol para que puedan jugar»; «De lo único que me arrepiento es de no haber tirado todo el campo abajo»; «Nunca le di a la gente oportunidad de salir de las casas antes de pasarlas por arriba con mi excavadora. Yo no esperaba»; «Me alegraba con cada casa que tiraba abajo, porque sabía que a ellos [los palestinos] no les importa morir, pero les importan sus casas». Aunque estas declaraciones no aparecen en el film de Bakri, sí ilustran cuál era el clima entre las tropas israelíes que entraron al campo. De hecho, la unidad en la que operaba el Oso Kurdo recibió una medalla por su desempeño en la invasión.

Lealtad al ocupante

«Si la polémica que rodea a Mohammad Bakri revela algo, es la profundidad del fascismo en el Estado de Israel. Expone su deseo de ocultar y distorsionar la verdad, mientras simultáneamente se jacta, como “democracia ilustrada”, de apoyar a los artistas del pueblo palestino para que “cuenten su historia”. Pero ¿qué tipo de historia podemos contar como cineastas: la historia palestina real o una que simplemente se ajuste a la visión sionista de Israel?», escribió el 15 de enero en una columna en +972 Magazine la también cineasta palestina con ciudadanía israelí Suha Arraf.

Según Arraf, el establishment de ese país «quiere vernos caracterizados sólo como terroristas o como caricaturas folclóricas. La exitosa serie televisiva Fauda es el ejemplo más flagrante: los personajes palestinos son retratados como terroristas o como traidores». Por eso, dice la artista, le encanta apoyar obras que ofrecen una imagen estereotipada y negativa de los palestinos como fanáticos o retrógrados que oprimen a sus mujeres. La cineasta recuerda, además, que, aunque el 20 por ciento de la población de Israel es palestina, sólo recibe el 3 por ciento de los fondos estatales para la cultura.

Arraf relata su propia experiencia al recibir fondos públicos para su película de 2014 Villa Touma: la exigencia de la directora de que apareciera presentada a nivel internacional como film palestino le valió ataques de varios ministros e instituciones, que la acusaron de fraude y de robo, y quisieron obligarla a devolver el dinero recibido. La situación, agrega Arraf, ha empeorado mucho con los últimos gobiernos del Likud, el partido del ultraderechista primer ministro Biniamin Netanyahu. Entre otras cosas, el Ministerio de Cultura presentó en 2018 una «ley de lealtad cultural» para silenciar a artistas que no sigan la línea del gobierno, desfinanció al emblemático teatro palestino Al-Midan, de Haifa, y creó un fondo para apoyar la producción de cine en las colonias judías ilegales de la Cisjordania ocupada. Esto ha tenido consecuencias muy negativas para creadores y artistas palestinos, que optan por una creciente autocensura o por emigrar adonde puedan trabajar con libertad. Algunos, como la propia Arraf, han decidido –con gran perjuicio económico– no aceptar fondos públicos. «No queremos representar a un país que no nos representa a nosotros», explica la cineasta, y concluye: «Hay un profundo temor de escuchar la verdad, y la verdad es que hay todo un pueblo que aún vive bajo una ocupación militar y que es oprimido diariamente. Es muy fácil construir una valla para esconderse de esto, pero ninguna de las vallas o muros cubrirá la realidad en la que vivimos».

Documental tomado del portal digital del Semanario Brecha (Uruguay); edición 22 de enero 2021; enlace: https://bit.ly/3qSALAD. Compartido bajo las políticas del Semanario Brecha.

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Mohammad Bakri es una figura de renombre del cine palestino, como lo son también tres de sus seis hijos: Saleh, Ziad y Adam. Nacido en 1953 en un pueblo de Galilea y graduado en actuación y literatura árabe por la Universidad de Tel Aviv, Bakri ha participado en numerosas obras de teatro y películas –palestinas, israelíes e internacionales– y ha recibido varios premios. Además, escribió e interpretó cuatro obras teatrales unipersonales y dirigió cuatro documentales sobre la realidad de su pueblo.

También los enanos empezaron pequeños (1970) | Cine alemán | Director: Werner Herzog

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También los enanos empezaron pequeños es una reflexión del director Werner Herzog sobre la humanidad: su especie, su comportamiento y sus convencionalismos.

Ambientada en una correccional, la película muestra a un grupo de enanos reclusos que inicia una rebelión contra su supervisor, un hombre cruel y autoritario.

Incapaz de sofocar las revueltas, el supervisor toma a uno de los líderes enanos como rehén y se encierra en su despacho. Sin embargo, su plan no sale como esperaba, y las revueltas se vuelven más violentas y los actos más vandálicos, todo para enfurecer al supervisor y obligarle a salir. Pero éste no está dispuesto a ceder, y no le importará acabar con los rehenes con tal de ganar.

FICHA TÉCNICA

También los enanos empezaron pequeños

Alemania, 1970

Director: Werner Herzog

Guión: Werner Herzog

Productora: Werner Herzog Filmproduktion

LA DIFUSIÓN DE ESTE VÍDEO ES CON EL OBJETIVO DE OFRECER UNA ALTERNATIVA CULTURAL DEL SÉPTIMO ARTE PARA NUESTROS LECTORES Y ES SIN FINES DE LUCRO.