Archivo de la categoría: Yucatán

Barrera Concha y su intentona de mentir una vez más (I) | Armando Pacheco

Estaba tranquilamente en mi domicilio revisando algunos textos cuando circulaba por las calles del barrio de San Sebastián un vehículo invitando a los vecinos a estar pendientes del paso del candidato del Partido Acción Nacional (PAN) a la alcaldía de Mérida. El escándalo era tal que me atrevo a señalar que el mensaje superaba los 65 decibeles que es el máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para que no se caiga en un problema de salud pública o contaminación auditiva.

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Nueva estrategia de resistencia: cooperativismo y transformación económica | Jesús Solís Alpuche

El nuevo régimen de la 4ª Transformación ha desmantelado casi totalmente al sector social, como se le conocía. El viejo corporativismo agrario y sindical está en vías de desaparición o transformación, hasta ahora no sabemos si para bien o para mal de las grandes mayorías de obreros, campesinos y pueblo indígenas en general.

El nuevo régimen está exigiendo reordenar todos los sistemas administrativos en el servicio de suministración de sus servicios, dentro de ellos el eléctrico y sobre todo de la extracción de agua. Por eso un grupo de 40 a 50 campesinos de la Unidad Citrícola ‘’Bobadilla’’ convocados por las autoridades municipales y ejidales realizamos una asamblea anoche, para integrar una Sociedad Cooperativa de Producción Agropecuaria.

En esta reunión expuse la necesidad de otra forma de organizarse a los campesinos citricultores que laboran en el ejido de Kinchil, y de acuerdo a la Convocatoria emitida por sus autoridades, y los artículos 1, 2 y 3 de la Ley general de Sociedades Cooperativas, se decidan libremente asociarse y constituirse legalmente, con base a sus intereses comunes, y los principios de solidaridad, esfuerzo propio y ayuda mutua, con el propósito de satisfacer sus necesidades individuales y colectivas, ASOCIARSE a través de esta figura de producción, distribución y consumo de bienes y servicios, para resistir a los nuevos embates del sistema. 

Surgen nuevas formas de organización corporativa como la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México, CATEM, -en lugar de la CTM-, manejada por la nueva clase política en el poder como es el dirigente Pedro Haces Barba. En el sector agrario, de hecho, se insiste en desmantelar a las llamadas organizaciones de productores campesinas independientes de la CNC que estaban en el Congreso Agrario Permanente, con el cambio de reglas de operación quedamos abandonándolos a la suerte en la DESLEAL competencia con los industriales agrícolas subsidiados en el sistema neoliberal, que los sigue protegiendo.

Todo parecen indicar que hay una estrategia para continuar des-agrarizando el campo, para que los campesinos que producen y se mantienen con mucho esfuerzo en la producción, como autoempleo se obliguen a buscarse un empresario-patrón y un salario de subsistencia. Y aun algo más, vender sus derechos agrarios, que es lo único que les queda y emigrar en busca de un mundo mejor.

Este proceso de asalarización de la población rural se ha dado con tal velocidad y bruralidad con el impacto de la globalización que no logramos vislumbrar sus verdaderas consecuencias. Mientras el proceso de construcción del campesinado mexicano duró por lo menos unos sesenta años, del inicio de la reforma agraria a su término efectivo durante la década de 1980, el actual proceso de desconstrucción del campesino y transformación de la población rural tomó menos de dos décadas. La notable disminución de los hogares campesinos se debe a la crisis de la agricultura y a la consecuente concentración de la producción que no podemos medir con mucha certeza por la ausencia del censo agropecuario de 2001 que no se levantó, pero es una tendencia ineludible cuyas consecuencias no se han tomado debidamente en cuenta.

En el poniente del Estado de Yucatán, o ex zona henequenera, en los años 80s se implementó la citricultura, de acuerdo con las condiciones del terreno -tzekel-, como estrategia productiva. Con la reforma en materia agraria 1993, la ley de Crédito ejidal fue abolida, así como la Ley del Seguro Social en materia de pensiones para ajidatarios; los derechos ejidales se flexibilizaron con el Programa de Certificación que permite la transferencia de derechos y, la táctica neoliberal es muy clara para favorecer la privatización de los territorios a manos de los capitalistas industriales.

Pero Kinchil, y una docena más de ejidos resistieron el embate neoliberal de las privatizaciones y, NO entraron al PROCEDE, por lo que las Unidades citrícolas siguen parcialmente en producción, en manos de los campesinos, aunque otras han sido abandonadas, por la presión que ejerce la CFE por causa de los convenios y la amenaza de cobro de tarifas imposibles para un campesino de ser pagable.

Uno de los factores fundamentales para la producción agraria, es la extracción de agua del subsuelo para el riego de las plantaciones; para esto se necesita energía e instalaciones eléctricas procedentes de la Comisión Federal de Electricidad, CFE. Para que la CFE preste este servicio, que mantiene un subsidio con la tarifa 09 Cargo Único, preferencial para la producción agrícola, se requiere para este tipo de servicios y convenios la autorización de la Comisión Nacional del Agua, -CNA- que controla el registro de los pozos, y un supuesto control periódico, de la cantidad de agua que se extrae del subsuelo para riego exclusivamente.

Que tipo de transformación queremos… Tenemos que empezar a caminar juntos, e ir hacia donde SI queremos y no donde pretende seguirnos llevando el sistema de privatizaciones, arrebatándonos el patrimonio. Así se inscribieron 29 productores para constituirse en citricultores cooperativistas. chantzacan@hotmail.com  

Enrique Pérez Polanco, un referente del activismo social

Nacido en la década de los ochenta, Enrique Pérez Polanco «Quique Polanco», forma parte de una generación que ha tenido que sortear la inequidad de oportunidades, tanto educativas como artísticas y culturales, esto sin tomar en cuenta que ha tenido que ser testigo viviente del detrimento del sistema de salud que tanto costó a los mexicanos erigir en otras épocas.

De esa generación pegadita a la milénica, harta de los líderes sociales falsos, de las promesas incumplidas, de la altísima corrupción, impunidad y violaciones a los Derechos Humanos, es «Quique Polanco».

Su trayectoria inicia a los 12 años cuando encabezó, junto con otros vecinos de su localidad, la lucha por la preservación de la zona eco-arqueológica de Dzoyilá, así como la reivindicación de los abuelos mayas a sus prácticas ancestrales. Y esa lucha, aún continua con un comité de vecinos y especialistas.

Siguiendo con su rol de activista ha formado parte de diversos movimientos y manifestaciones sociales como la lucha contra la mega granja porcícola de Homún, la «Ley Doring» que pretendía censurar el internet, el movimiento estudiantil y popular #YoSoy132, el Movimiento Contra la Imposición, la lucha contra la Reforma Energética y la Reforma Educativa, y contra el cierre de Luz y Fuerza del Centro. Movimientos sociales como Ayotzinapa, Acteal, Aguas Blancas, No + Sangre.

Enrique Pérez ha participado en actividades culturales en diversas partes del país desde temprana edad, siendo estudiante -y luego docente- del Centro Cultural del Niño Yucateco (CECUNY), productor de proyectos teatrales como Canasta Básica de Cuentos Mexicanos. Asimismo fue coordinador de grupos artísticos infantiles del Instituto de Cultura de Yucatán y coordinador operativo en el Centro de Iniciación Musical Infantil (CIMI).

Actualmente es director del Colectivo Artístico Multidisciplinario Patio Central. Es socio del Huotoch de Dzoyilá, empresa de reciclaje y medicinas naturistas. Líder social y comunitario, reconocido por sus labores en la defensa del patrimonio histórico, la ecología, el arte y la cultura como eje articulador del desarrollo económico.

Pero Quique también ha producido y conducido programas de radio destacando entre todos Patio Central que se transmitiera a través de Radio Ecológica, un medio apoyado por la UNESCO e independiente que da voz a grupos sin intereses políticos.

Además, ha colaborado en más de 40 foros sociales, académicos, talleres y encuentros; donde se discutieron agendas políticas de interés social, como: la soberanía alimentaria, el desarrollo sustentable, la gobernanza y participación ciudadana; derechos de los pueblos originarios, derechos de los trabajadores, de las industrias creativas, arte y cultura urbana, inclusión social, educación y desarrollo integral, el fomento al empleo y al emprendimiento. (Redacción)

Precampañas o el método engañoso de los políticos yucatecos faroleros | Kinich Moo-Kuxeb y de Chac

Ahora resulta que los ciudadanos tenemos que estar viendo espectaculares de candidatos de unidad de los partidos políticos tradicionales que buscan seguir en el poder con sus mismas barajas; tenemos que escuchar spots dizque dirigidos a los miembros de sus institutos políticos y verlos en las redes sociales cacarear de sus antiguos «logros».

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Los «artistas» y su perdurable vocación de mendigos | Armando Pacheco

Parece ser que la máxima Quien no reconoce su historia está condenado a repetirla, se ha hecho una realidad dentro de la comunidad artística del estado de Yucatán, en México.

Pensábamos que las épocas donde los creadores de arte hacían filas en las instituciones culturales para solicitar apoyos había quedado atrás, pero no es así.

En pleno siglo XXI -época de inconformismo social en el mundo- existen quienes aún no han intentado dejar la ubre del Gobierno y darle la oportunidad a las nuevas generaciones y a los ancianos para beneficiarse de los proyectos sociales diseñados para combatir la gran desigualdad existente debido al puñado de cínicos ladronzuelos y delincuentes de cuello blanco.

Sucede que hoy nuestros gobiernos, bajo el argumento de no abandonar a la comunidad artística de Mérida (y Yucatán) han optado por convertir las instituciones culturales (y otras más) como benefactoras públicas, lanzando convocatorias irrisorias, acaso patéticas, minimizando el trabajo creativo, colectivo e incluso de «calidad», pero eso sí, beneficiando con sendos presupuestos a sus «artistas», colas traseras de un sistema podrido en política cultural.

Lo más lamentable del caso es que papá Gobierno municipal, encabezado por Renán Barrera Concha, se ufana de estar ayudando a los artistas a pesar de la pandemia de la Covid-19, cuando lo único que ha hecho es abaratar el proceso creativo, artístico y de gestoría; ha lanzado algunos pesitos (5 mil o 10 mil) a varios colectivos o individualistas, pero ha derrochado la plata de los meridenses con grupos muy consolidados y otros no tanto, a los que podríamos catalogar como oportunistas más que emblemáticos de la cultura popular meridana.

Lo patético del hecho es que los creadores de arte allá están, abriendo la mano para recibir, cerrando la boca para no lanzar sus mentadas de madre ante lo insultante del presupuesto designado; allá están como siempre: agachados, participando, silenciados; sin protestar.

El tan cacareado Mérida Fest ha pasado de ser un proyecto de exhibición y entretenimiento artístico, con un comité seleccionador responsable, a un festival de estudiantinas, saltimbanquis, bufones e histriones improvisados.

Sólo falta que de ahora en adelante se inicie a repartir melladas al mérito artístico, a gran escala, para retomar la tradición de los años noventa que instituyera el tatich (cacique) de la cultura, Jorge Esma Bazán.

¡Los dioses nos amparen!

Foto cortesía de Óscar Zárate

Armando Pacheco (Nezahualcóyotl, Edomex, 1980). Radica en Mérida desde 1985. Es escritor, periodista y músico de folclore latinoamericano. Integrante del Centro Yucateco de Escritores. Primer Lugar del Premio Regional de Poesía «Syan Ca’an Bakhalal» 2016. Tercer Lugar, en la categoría B del II Premio Nacional de Poesía Joven «Jorge Lara Rivera» 2010. Primer Lugar del Premio Estatal de Poesía Joven «Jorge Lara Rivera», ediciones 2003 y 2006. Mención de Honor en el Premio Regional de Poesía «José Díaz Bolio», ediciones 2005 y 2006. Becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Yucatán (Foecay) 2007. Coeditor, junto con el escritor Adán Echeverría, del Mapa Poético de México, edición 2008. Autor de las plaquetas: Entidad en el exilio y otros poemas de añoranza (Ediciones Zur, Catarsis El Drenaje Literario e ICY, 2007) y Memorial del poeta errante (Ediciones Letras en Rebeldía, Editorial El gato bajo la lluvia, 2015). Autor del cuentario breve El viejecillo de historias de animales mayas (El gato bajo la lluvia, 2018). Antologado en La Otredad (2006), Palabrando (2006), Nuevas voces en el laberinto (2007), Cultura de Veracruz (2008), Mapa Poético de México (2008); El canto del silencio (Ediciones Letras en Rebeldía, 2018) y Entre juegos y garabatos, antología para niños Vol. 1 (Ediciones Letras en Rebeldía, 2019). Publicado en las revistas Navegaciones Zur, Cantera Verde, Cultura de Veracruz, Letralia, entre otras. Actualmente es director general de Arte y Cultura en Rebeldía. Es fundador y editor de Ediciones Letras en Rebeldía. Está próximo a publicar Memorias de un poeta errante.

Manifiesto por una cultura libre de violencia

Mérida, Yucatán, México a 13 de enero de 2021 

A la Dirección de Cultura del Ayuntamiento de Mérida 

A la Comunidad Artística y Cultural de Yucatán 

A la Sociedad en General 

PRESENTE: 

Debido a la situación que vivimos en el mundo a raíz de la crisis sanitaria por la pandemia del Covid-19 y ante el desplome de la economía global que agudiza la precariedad de la vida, se ha visibilizado en mayor grado una serie de desigualdades que hasta la fecha continúan lacerando el tejido humano que compone nuestra sociedad; el enorme riesgo para la salud que significa el avance de la contingencia epidemiológica, se suma a la violencia sistémica que viven miles de personas que afrontan a diario pobreza, marginación, discriminación, la violencia de género y la violación de sus derechos humanos elementales. 

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