Archivo de la etiqueta: Jesús Solís Alpuche

El 2 de octubre: entre la memoria y el olvido

En la presentación de Faro de emoción y subversión, libro de versos y poemas, cuyo presentador fue Alfonso Pliego dijo que la poesía de Jesús Solís Alpuche plantea una concepción ética y estética del discurso literario, cuyo proceso de producción merece un análisis detenido sobre su implicación ideológica: pues habría que revisar las relaciones entre su militancia política y su quehacer estético, con el fin de acercarse, desde un enfoque semiótico y sociodiscursivo, al caracter dialectico que ubyace en la praxis estética de sus versos Y SU CONCEPCIÓN DEL PARA QUÉ SIRVE LA ESCRITURA Y LA LITERATURA…

En un ambiente comunitario con dirigentes sociales entre los que destacaron el editor Armando Pacheco, quien abre la presentación del libro Faro de Emoción y Subversión que inicia Alfonso Pliego Santos. Hubo un interesante encuentro cultural alternativo en el que participó la directora del local Bekina Fernández y el pintor y grabador Manuel May Tilán, quien es egresado de La Esmeralda, escuela de artes plásticas del INBA. También intervinieron en los comentarios activistas populares y sociales como Paula Lira Moguel de AEPAF, l@s maestr@s Hilda Mirna Diaz Caballero, Francisco Pat, de Morena. Don Roger Noh Ramos, dirigente de pensionados y jubilados del IMSS y Don Eusebio Moo Tec, líder de obreros y campesinos.

En este contexto, el autor de Faro de Emoción y Subversión, le pedimos su opinión sobre el 2 de octubre, fecha paradigmática de violencia de la violencia e impunidad en México

¿Por qué no hemos podido acceder a la verdad y la justicia?

-Si queremos comprender los obstáculos a los que la sociedad mexicana se ha enfrentado para lograr este objetivo, no podemos dejar de lado que, para construir la versión oficial sobre lo acontecido el 2 de octubre de 1968 se conformó una política gubernamental que podemos denominar «operación silencio».

Un manejo faccioso de la memoria, que contempló desde el ocultamiento y destrucción de documentos impresos y fílmicos, hasta el encarcelamiento, la desaparición forzada y el asesinato de opositores. Siempre dentro del marco de un discurso de combate contra el riesgo comunista. Odio y miedo a la estirpe redentora, diría Antonio Machado.

El 15 de octubre de 1968, yo tripulaba una hermosa lacha rápida Bertram que acompañaba las regatas olímpicas en Acapulco, Guerrero, sede de esas competencias de la Olimpíada realizada en México del 12 al 27 de octubre de 1968.

Hasta esos días, poco se sabía de los hechos reales de la masacre de Tlatelolco, y la Plaza de las tres Culturas en el Distrito Federal; los medios como siempre habían callado, hasta que la tarde de día 15, atracado en el muelle fiscal, compre la revista ”Por Qué!”, que dirigía Mario R. Menéndez…

Después de solicitar la baja de la Marina, -de acuerdo al Reglamento y la ética militar en el ARTÍCULO 42 que dice «El militar podrá pedir su baja, cuando no esté conforme con la orientación que el Supremo Gobierno dé a la política del país, pero de ninguna manera mientras esté en servicio, dará mal ejemplo con sus murmuraciones exteriorizando su disgusto; en este caso será severamente castigado», la cual no se me concedió, por considerar mis servicios necesarios y que las versiones periodísticas eran «amarillistas» y sin sustento-, escribí a mi novia de entonces el siguiente verso que viene en el libro presentado el pasado 1 de octubre en la galería y librería «Amorcito Corazón’» cuya primera edición de Faro de Emoción y Subversión, publicó Maldonado Editores en 1986.

CARTA A MI NOVIA EN 1968

Gloria Elena.

En octubre

me rompieron los sueños.

Ya no te escribiré versos,

ni canciones de amor…