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Convocatoria Premio Nacional de Cuento «Beatriz Espejo» (México; abierta hasta el 8/10/2021)

El Gobierno del Estado de Yucatán, a través de la Secretaría de la Cultura y las Artes, y el Ayuntamiento de Mérida, mediante la Dirección de Cultura, en coordinación con la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, convocan a la vigésima primera edición del Premio Nacional de Cuento “Beatriz Espejo” 2021.

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Una antología para celebrar: ‘El Espejo de Beatriz’, Vol. 2 | Carlos Martín Briceño

Aunque no goza de tanta popularidad como la novela, el cuento, después de la poesía es, sin duda, el género que más se escribe en México.  Por eso no es extraño que el Premio Nacional de Cuento “Beatriz Espejo”, a veinte años de su creación, siga convocando anualmente a cientos de narradores, nóveles y consolidados, que aspiran a ser leídos y reconocidos. El certamen, además, se ha posicionado como uno de los más importantes del país, tanto por su transparencia como por la lista de sus ganadores y finalistas, entre los que se encuentran algunas de las plumas más selectas de la República de las Letras.

Y para que el lector tenga la oportunidad conocer los relatos ganadores, que seguramente ya han aparecido por separado como disparos en la oscuridad en revistas o páginas electrónicas, la Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán, junto con Ficticia Editorial, ha tenido el acierto de publicar El Espejo de Beatriz, Volumen 2, antología que reúne las treinta y seis historias que recibieron los primeros lugares y las menciones de honor desde el 2008 a la fecha.

Este libro, además de brindar al lector la oportunidad de juzgar los aciertos o fallos del jurado, constituye una muestra palpable de los derroteros que siguen los narradores mexicanos en el siglo que transcurre. Es una prueba, también, de que el cuento es un género vivo, nada menor como afirman algunos, que retrata las principales preocupaciones y problemáticas del país. Tan diversos como las visiones de sus autores, no resulta fácil clasificarlos, pero tomando en cuenta sus temáticas, con tal de sembrar en el lector la avidez por degustarlos, haré el intento.

Los hay que aluden a lo fantástico, de esos que desafían la frontera y antítesis entre lo real y lo irreal. Post mortem, el cuento que abre la colección, de Salvador Hurtado, una reconstrucción gótica con claras influencias de Allan Poe, es un buen ejemplo. También lo son El guardadito, de Joaquín Filio Tamayo; Trucos de bolsillo, de Efraím Blanco y Coda, de Amelia Suárez Arriaga. En los tres casos los autores se decantan, como quería Borges, por el tema de la confusión de lo onírico con lo real: un niño que vomita dinero, un mago que desaparece a su audiencia infantil, una pareja que juega a morir y revivir a través del sueño.

Danza africana de Iliana Olmedo; Hombre al agua, de Carlos Farfán; Peces podridos, de Andrés Jesús Castillo Martínez; Renault Alliance, amante y pistola, de Itzel Guevara del Ángel; Un hombre no entrega el corazón, de Luis Aguilar y Todo está cumplido, de Angélica López Gándara constituyen un sexteto de historias que aborda con maestría y desparpajo el tema de la infidelidad.  Ya sea desde la sensualidad del baile, la inesperada muerte del amigo traidor, la venganza involuntaria del océano, el hartazgo de la mujer sumisa, la no aceptación de la bisexualidad o la imposibilidad del deseo, todas nos recuerdan que el adulterio es una de las principales fuentes de las que abreva la literatura, y que también el desamor, cuando se aleja de la cursilería con la que a veces se le retrata, nos puede regalar buenas historias, tal como sucede en Déjà vu, de José Luis Domínguez y Ionic King, de Claudia Cabrera Espinosa.

Hay en esta antología cinco cuentos que tienen su eje central en la infancia y adolescencia, territorios que dejan marcas que duran para siempre y que se reflejan en la actitud hacia nosotros mismos y los demás. Crisis, de Carlos Farfán; Cuidados paliativos, de Yobaín Vázquez Bailón; Los doce deseos, de Monserrat Ocampo Miranda; No te dejan salirRicky Randy Johnson contra los pájaros volando y La balada del infante marica, de Alonso Humberto Marín Ramírez estos tres últimos, son contados desde el punto de vista de los niños para dejarnos saber que no hay forma de suplir el amor de padres y que más vale entenderlo si no queremos que los hijos reclamen su derecho en el futuro.

Narcotráfico, drogas y violencia, flagelos que aquejan a nuestro pobre México desde hace un par de décadas, han permeado, inevitablemente, la literatura mexicana contemporánea. Y para prueba, bastan ocho botones de esta antología: Desaparecido, de Raúl García Rodríguez; A ras del suelo, de Daniel Tristán; Huellas en el camino, de Hernán Arturo Ruiz; La cerca, de Jorge E. Basaldúa, Lo que pasa por la cabeza de un tirador, de José Luis Enciso; Últimos ajos acompañados, de Miguel Ángel Gómez Reyes; Tiburones, de Adán Medellín; Cartas a Charlottenburg, de Martín Durán. Eso sí, ninguno recurre al facilismo de la violencia gratuita. Utilizando diversas figuras literarias, a veces con una prosa y precisión impecables, los autores, colocando por encima de la nota roja los conflictos humanos, logran transmitirnos honesta y trágicamente la angustia de sus personajes.

Mención aparte merecen aquellos cuentos que hacen literatura con la literatura o la historia. Y aunque pareciera que se necesita cierto bagaje cultural para disfrutarlos, lo cierto es que sus autores, merced a su maestría, seducen a cualquier tipo de lector, atrapándolo con una minuciosa descripción de hechos y detalles. Rembrandt y los almanaques, de Juan Casas Ávila; Morir en Shakespeare, de Arturo Núñez Alday; El antiguo enemigo, de Gustavo Vázquez Lozano; Mausoleo, de Federico Vite y El animal más hermoso del mundo, de Mauricio Carrera, todos ellos merecedores del primer lugar, son claro ejemplo de que la literatura constituye una excelente aliada para entender y resistir los embates de la realidad.

Dejo para el final cinco cuentos inclasificables, que tratan de temas diferentes a los anteriores, pero no por ello menos atractivos. Soledad, fútbol, fiesta brava, los rescoldos de la guerrilla guerrerense y un asesinato premeditado son las cuestiones que respectivamente abarcan Prometeo en la calle 51, de Javier España; Crack, de Marcial Fernández; El duelo, de Edgardo Arredondo; El pez más chico, de Adriana Ayala y La ofrenda, de Enrique Adonis R.M. Ninguno decepciona porque están contados, como recomendaba Hemingway, de manera que el significado más profundo de cada historia no sea evidente, sino que brille implícitamente.

En estos aciagos tiempos en que el presupuesto para actividades culturales ha sido drásticamente reducido por la Federación, hago votos para que las autoridades culturales del Municipio de Mérida y del Estado de Yucatán continúen convocando indefinidamente este importante premio que estimula la producción literaria, fomenta la lectura del cuento en el país y celebra la obra de una de las cuentistas mexicanas más emblemáticas de México.

Este artículo está bajo la licencia Creative Commons     

Carlos Martín Briceño nace en la ciudad de Mérida en 1966. Premio Nacional de Literatura José Fuentes Mares 2018 por De la vasta piel. Antología personal. Premio Internacional de cuentos Max Aub 2012 por Montezuma´s Revenge. Mención de honor en el Premio Nacional de cuento San Luis Potosí en el 2008 por Caída Libre. Premio Nacional de cuento Beatriz Espejo 2003 por Los fines de semana. Premio Nacional de cuento de la Universidad Autónoma de Yucatán 2004 por Póker de Reinas, cinco versiones del deseo. Mención de honor en el Concurso Nacional de relatos Carmen Báez en 1999. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Ha publicado, por citar algunos, los libros Toda felicidad nos cuesta muertos. Cinco cuentos negros, De la vasta piel. Antología personal, Montezuma´s Revenge y otros deleites, Montezuma´s Revenge, Caída libre, Los mártires del Freeway y otras historias, Al final de la vigilia, y Después del aguacero. Parte de su trabajo se puede consultar en http://www.carlosmartinbriceno.com

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de Ediciones Letras en Rebeldía.

Trufaldino, en el arte de servir a dos patrones | Armando Pacheco

Escrita alrededor del año 1745, Il servitore di due padroni (El sirviente de dos patrones), es una comedia escrita por Carlo Goldoni, autor veneciano conocido como uno de los padres de la comedia italiana del siglo XVIII; de esta obra surge un personaje esencial: Trufaldino, o también llamado como el arlequino.

Al decir por el director de escena del grupo Teatro del presente progresivo, Enrique Cascante, esta comedia de enredos fue escrita a ex profeso para un actor de la comedia del arte de la época: Antonio Sacchi.

«(La obra) se conoce también como Arlequín, el sirviente de dos amos, pero el arlequín es un genérico, pero el personaje que Sacchi hacía era Trufaldino; es como el caso de Alicia García (X’pet) o Geny Puga (X’polita) que tienen nombres específicos para sus personajes, esto se hacía desde aquel tiempo», compartió el también actor yucateco quien agregó que para este montaje se hizo el llamado a Juan Carlos Argáez (Bartolo) para que interpretara al personaje central de la obra, Trufaldino.

“La importancia de esta obra dentro del campo teatral, históricamente hablando, es que Carlos Goldoni le pone humanidad a los personajes que eran como máscaras en esa época; los conflictos que aborda en su dramaturgia son más complejos”, argumentó Enrique Cascante.

Ejemplificó que uno de los temas es la lealtad, que en aquel entonces, se le debía a un solo patrón. «Trufaldino rompe con esa idea y empieza a servir a dos; esto nos parece cotidiano actualmente con nuestra doble moral, por arriba y por abajo con los políticos y demás, porque ya es parte de nuestra cultura, pero en realidad en el momento en el que sucedía (la obra), era una cosa verdaderamente escandalosa; que sirvieras a dos personas era romper con el valor e hidalguía de la lealtad en ese momento», precisó.

Otro tema que se aborda en este montaje es el de una mujer que se hace pasar por hombre en busca de su gran amor, al respecto, el director teatral dijo: «Está el tema de una mujer que toma, para sus propios intereses, la figura de un varón y rompe con las ideas familiares y tradicionales; se vuelve travesti para reclamar algo que le corresponde (un dinero que se le debía a su hermano muerto), además de que va tras su hombre, su bien amado. Entonces, también esa idea romántica de la mujer sometida, se rompe».

El también director de la obra La visitación (Fernando Sánchez Mayans), hizo hincapié de que al ser una dramaturgia de Carlo Goldoni y, por consiguiente italiana, las anécdotas se parecen mucho a nosotros (los mexicanos). «Somos latinoamérica, es como que muy tropical la obra», opinó.

Recomendó que el espectador debe estar pendiente del personaje, ser cómplice del mismo y que vaya a la par con el enredo, tomando en cuenta las pistas que se van dando a lo largo del montaje.

Trufaldino, el sirviente de dos amos se presentará este sábado 7 y el domingo 8 de septiembre a las 20 horas en el Teatro «José Peón Contreras»; los boletos estarán disponibles en la taquilla y tiene un costo de 100 pesos. Este trabajo teatral forma parte de los proyectos seleccionados de la convocatoria Panorama escénico, promovido por la Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán (Sedeculta).

Participarán en este montaje Juan Carlos Argáez, Alicia García, Santos Pisté, Genaro Payró, Emilio Cetina, Maricruz Martínez, Dayán González, Josué Moguel, Jimena Cetina (debutante); la escenografía está a cargo de Antonio Reyes Cetz; la construcción de escenografía de Martín Parra; y Waldo Vega en iluminación y sonido; la dirección es de Enrique Cascante.